Objetivo Kiwi

Rotorua

Posted on: 15 abril, 2009

Llegamos a Taupo y seguimos camino hacia Rotorua. Entre medias se encuentra una de las zonas más impresionantes que hemos visitado. Se trata de una zona de gran actividad volcánica, llena de aguas termales, géiseres, etc. En muchos lugares del mundo hay parques con aguas termales, géiseres y todo tipo de atracciones volcánicas que pueden ser visitadas. La gran diferencia de este lugar es que aquí sucede a lo bestia. Poco después de dejar Taupo comienza el espectáculo. Según se va conduciendo por la carretera comienzan a aparecer las primeras fumarolas. Nosotros pensábamos que serían agricultores quemando rastrojos al final del verano o cosas así, pero no. Los ríos que cruzan la zona son ríos de agua termal, a casi 100 grados de temperatura. Es indescriptible. Paras en el arcén, te acercas al borde de un puente y allí está: un río como cualquier otro, pero hirviendo. Toda la región está plagada de aguas termales.

Las zonas de mayor concentración de piscinas y géiseres las han convertido en parques para los que hay que pagar entrada. Hay varios, nosotros optamos por el área termal de Whakarewarewa, un parque gestionado por los propios habitantes del poblado maorí en el que pueden conocerse tanto los atractivos volcánicos como las tradiciones de éste pueblo. Cuando entramos, después de pagar 25 dólares, descubrimos que habían dividido el parque en dos, el poblado maorí y un puñado de lagos termales a un lado y todo lo demás (incluyendo un gran géiser de 25 metros) al otro. La visita al otro lado costaba la friolera de 55 dólares así que tuvimos que echarle imaginación. La solución más fácil fue pagar la entrada barata y saltar las dos vallas de madera que separan un parque de otro.  Nadie nos vio así que la jugada nos salió perfecta. Después de visitar el parque grande volvimos a saltar la valla y a lo nuestro.

No está claro si es debido a la crisis galopante o a una costumbre ancestral pero el caso es que los maorís utilizan el agua hirviendo de las fosas termales para cocinar los alimentos. Una gran forma de ahorrar en las facturas de electricidad y gas.

El único inconveniente es que, desde que se sale de Taupo hasta después de abandonar Rotorua, como se puede imaginar fácilmente, un intenso olor a huevos pochos lo inunda todo, pero bueno, es el precio que hay que pagar. La visita para todo el que ande por Nueva Zelanda es más que obligatoria.

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