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La mitología que rodea a este lugar es fascinante (¡quiero un libro ya!). El lago Titicaca esta rodeado de hecho mágicos, leyendas, bulos e historietas, imposible resumir aquí toda la mitología que las distintas civilizaciones han ido creando alrededor de este lago que siempre, por todos, ha sido considerado como sagrado.  Dicen que aquí se escondieron el Sol y la Luna para sobrevivir al Diluvio Universal que anegó la tierra (en las religiones inca y pre-incaica también hay, como en la cristiana, un Diluvio Universal). Cuando la lluvia cesó, los astros se elevaron de nuevo triunfantes a los cielos dejando sendas islas en medio del lago Titicaca.

Lago Titicaca

Lago Titicaca

Hemos pasado una noche en la Isla. El primer día visitamos la zona sur y el segundo, tras una caminata de cuatro horas, dimos la vuelta a la Isla y visitamos la zona norte, donde está el laberinto y las ruinas más impresionantes. Es maravillosa. La isla, el lago, toda la mitología que lo rodea, el anochecer, que subimos a ver con nuestros amigos franceses al cerro más alto y el amanecer, que nos hizo levantarnos a las cinco y media de la mañana.

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Después de nuestra breve estancia en La Paz, nos dirigimos a Copacabana el tercero de los cuatro destinos bolivianos. Está a las orillas del lago Titicaca, en la frontera con Perú, aunque a nosotros, sinceramente, nos sonaba brasileño o algo así… cosas de viajar sin guía ni información de ningún tipo…

El caso es que decidimos venir al descubrir que era la ciudad (más bien pueblo) más cercana al lago Titicaca (que sí conocíamos y estaba en nuestra ruta). No nos ha parecido especialmente impresionante aunque el alojamiento es tan barato en este país que hemos dejado los dormitorios de los albergues juveniles (6-9 personas) por habitaciones dobles con baño.

Señalamos también que Bolivia es el país en el que mejor estamos comiendo. Las sopas son deliciosas y en Copacabana hemos descubierto que la trucha del Titicaca es el plato típico, así que nos estamos hinchando: cada una, con guarnición de arroz, patatas y verduras cuesta 2 euros (15 pesos bolivianos).

Mujeres

Mujeres

Este segundo post sobre La Paz esta dedicado a lo más impresionante de la ciudad: su gente. Vendedoras ambulantes, limpiabotas y miles y miles de personas que corren de un lado a otro. Aquí dejamos unas fotos con imágenes muy típicas que intentan describir cómo es estar en La Paz. Alguna nos ha costado un poco tomarlas porque no les agrada nada que les echen fotos, lo cual, por otra parte, encontramos muy lógico porque son personas haciendo su trabajo, no esculturas de un museo.

Llegamos a Uyuni a la una del mediodía, compramos los billetes de autobús y a las ocho de esa misma tarde estábamos saliendo hacia la Paz en un autobús bastante decente que nos llevo por unas carreteras muy indecentes. La primera parte del camino (once horas en total) era directamente de tierra y piedras. A las siete de la mañana pusimos por fin el pie en la capital (administrativa) del país.

La ciudad es… chocante. No tiene nada que ver con nada que hayamos visto antes. Ruidosa, bulliciosa y un montón de cosas que acaban en -osa. El comercio es fundamentalmente callejero, todo se puede comprar en la calle (y todo el mundo así lo hace). En una ciudad de más de dos millones de habitantes, sólo hemos localizado un centro comercial a la europea. Por otra parte, éste es un país de mujeres. Ellas se cargan todo el trabajo, pero a la vez son las que llevan las riendas de todo. La mayoría se viste con el traje típico: polleras (faldas) de tablas, vuelo u onduladas, bombines típicos, ponchos y dos trenzas negras y largísimas, ni una más ni una menos. Niños y objetos se cargan a la espalda con una frazada (manta) que doblan y colocan con rapidez y soltura.

Volaré

Volaré

El tercer día llegamos al Salar de Uyuni, el objetivo inicial de nuestro viaje antes de que supiéramos que todo lo que hay hasta llegar a él es también impresionante. Al ser una llanura perfecta y blanca, pueden tomarse fotos muy curiosas allí. Es indescriptible verse rodeado de un desierto de sal que no acaba donde quiera que mires (¡¡tiene 12.000 km cuadrados, más que la Región de Murcia!!). La sal en su mayor parte está dura como una roca, pero también hay zonas donde puede cogerse sin problemas. En medio de este mar de sal aparece la llamada “Isla del Pescado” desde lo lejos parece auténticamente una isla en un mar de sal. Lo más curioso es llegar hasta ella, se ve desde docenas de kilómetros de distancia y siempre parece estar cerca, pero se tarda en llegar mucho más de lo que uno puede imaginarse . Cada vez esta más difícil elegir un ganador en este viaje, el Salar de Uyuni ha entrado directamente al Top 3 junto a las Cataratas de Iguazú y el Perito Moreno.

Llama

Llama

 El segundo día dejamos atrás el desierto y visitamos, lo primero, dos formaciones rocosas: la Italia Perdida y el Bosque de Piedra. Paredones inmensos de piedra en medio de la nada y fáciles de escalar si no tienes vértigo.  Después fuimos a la Cascada, un impresionante cañón en medio de los Andes cruzado por un río verde y muy, muy lejano porque el cañón tiene 120 metros de profundidad. Por último, llegamos al “Paraíso de las Llamas” una zona de pastos donde viven miles de llamas propiedad de los campesinos del lugar. A media tarde llegamos al borde del salar de Uyuni para dormir allí. Comida y cena fueron excelentes, con sopas típicas bolivianas.

Laguna Verde

Laguna Verde

 Salimos desde San Pedro de Atacama a las ocho y media de la mañana. A las diez y media empezó verdaderamente el tour tras cruzar la frontera boliviana y cargar el 4×4 en el que viajaríamos.  El primer día lo pasamos cruzando el desierto y visitando lagunas (que a pesar de ser bastante grandes no solucionan para nada la falta de agua del lugar). Tuvimos una pequeña avería sin mayores consecuencias y llegamos a media tarde a Villa Mar, un pueblo perdido en el altiplano boliviano donde pasamos la noche.